Declarar la insolvencia ante el juez mercantil no es una potestad, sino más bien una obligación. Es por esto que la ley distingue entre el concurso de acreedores voluntario y el necesario. El primero hace referencia al procedimiento concursal iniciado voluntariamente por el mismo deudor.

¿Quieres saber cuándo declararte en concurso de acreedores voluntario? Conoce aquí cuáles son los beneficios.

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¿Qué es el Concurso de Acreedores?

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Este es un procedimiento concursal llevado a cabo en el juzgado mercantil, mediante el cual una empresa ya sea persona física o jurídica declara su estado de insolvencia y solicita el concurso de acreedores.

Dicho procedimiento conlleva una serie de efectos jurídicos sobre el deudor y los administradores (en caso de que sea una empresa). Se vigilará el patrimonio del deudor, se analizarán las deudas y se hará en plan de negociación.

Uno de los principios del concurso de acreedores, es impedir que los acreedores inicien ejecuciones individuales y que esto caiga en perjuicio de acreedores más débiles como los trabajadores o proveedores minoritarios.

Por otra parte, lo que se busca con este procedimiento concursal, es que haya lugar a una negociación entre el deudor y los acreedores, y evitar de esta manera que la empresa caiga en la liquidación del patrimonio, empeorando así el estado financiero del deudor y el cierre de la sociedad.

Es por esto que se hace necesario que el deudor declare su insolvencia ante los acreedores en el tiempo oportuno y ante el juez, para gozar de cierta protección que ofrece la Ley concursal a deudores de concurso voluntario. Una de ella es que, aun si se liquida el patrimonio del deudor la empresa puede continuar con las actividades económicas normalmente y tratar de recuperar capital.

Cuando el concurso de acreedores es denominado concurso voluntario, el deudor puede conseguir plazos para pagar, rebajas e incluso quitas de deudas. Pero si, por el contrario, lo inicia uno de los acreedores o todos, el concurso es denominado necesario o forzoso, trayendo serias consecuencias para la empresa, pues se entiende que la insolvencia fue ocultada en perjuicio de los acreedores, y cada una de estas modalidades tiene efectos legales diferentes.

Concurso de Acreedores Voluntario

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Como hemos dicho anteriormente, se le llama concurso voluntario cuando es el propio deudor quien solicita el concurso de acreedores, o en caso de ser empresa será el administrador quien lo solicite al momento en que se enteró de la insolvencia.

La insolvencia es la incapacidad de pagar la totalidad de las deudas, y puede ser actual o, inminente cuando el deudor o el administrado prevé que en el futuro próximo no podrá cumplir con los impagos.

La ventaja de que el deudor sea el que solicite el concurso de acreedores, es que adquiere ante la ley cierta protección sobre los bienes que constituye la empresa, y por otro lado la posibilidad de acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad.

¿Cuándo solicitar el concurso de acreedores voluntario?

Una vez que el deudor o sus administradores se enteren de la insolvencia, es su obligación notificarla a sus acreedores en un plazo no mayor a los dos meses, contado desde el momento preciso en que se enteró.

Si en el transcurso de este tiempo el deudor no notifica de la insolvencia, el juez podrá establecer la presunción contra el deudor de que la insolvencia fue oculta o provocada en perjuicio de los acreedores, trayendo consigo serias consecuencias judiciales si no se demuestra lo contrario.

Otra de las graves consecuencias que pasaría, es que si no es el deudor quien solicite el concurso, lo harán los acreedores y el concurso pasará a ser concurso necesario. En este sentido el deudor o los administradores perderían el poder administrativo sobre el patrimonio.

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¿Cómo iniciar el concurso voluntario?

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Como mencionamos antes, una vez conocida la insolvencia, el deudor tiene dos meses para solicitar ante el juzgado mercantil el concurso de acreedores. El deudor deberá presentar la documentación correspondiente que certifique la insolvencia, de la misma manera, debe especificar si es una insolvencia actual o inminente.

Si el deudor es quien solicite el concurso tendrá ciertas ventajas que le otorga la ley:

  • Presentar una propuesta de convenio (plazos, reducciones o quitas) entre el deudor y los acreedores.
  • Acogerse a la Ley de segunda Oportunidad (para persona física).
  • El deudor puede solicitar la liquidación del patrimonio (en el peor de los casos).
  • Solicitar el Preconcurso de Acreedores.

Este último consiste en una fase de negociación extrajudicial, previa al concurso de acreedores. Esta fase tiene una duración máxima de tres meses, en este tiempo el deudor, tiene la oportunidad de encontrar un acuerdo con sus acreedores y continuar con las actividades económicas de la empresa, sin empeorar su situación financiera.

Estos acuerdos extrajudiciales pueden contener:

  • Quitas, es decir, lograr alguna reducción de la deuda con sus acreedores.
  • Presentar un plan de pago que sea viable
  • Negociar la concesión de esperas que podrían ser de hasta diez años.

Acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

Esta ley está promulgada para personas físicas que hayan quedado en estado de insolvencia. Una de las muchas ventajas de solicitar el concurso de acreedores voluntario, es que el deudor (persona física), puede acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad y retomar nuevamente las finanzas de su empresa.

Si el patrimonio del deudor es liquidado, pero aun así no fue posible pagar a todos los acreedores, entonces el deudor puede solicitar la exoneración de las deudas a través de esta Ley. Pues, se ha demostrado que mantener a personas en ficheros de morosos es perjudicial para la sociedad española, ya que se ven obligados a operar fuera del marco de la ley.

¿Cómo acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad?

Aquí es donde radica la importancia de solicitar el concurso voluntario. Ya que uno de los requisitos es que el deudor haya sido quien solicite el concurso. Y habiendo demostrado que de buena fe quiso pagar las deudas, pero no pudo e incluso liquidando el patrimonio este puede solicitar acogerse a la ley para exonerar el Pasivo Insatisfecho.

Requisitos

  • Demostrar que no tiene la capacidad para cubrir las deudas acumulas.
  • Que la deuda no supere los cinco millones de euros.
  • Demostrar que el no provocó el incumplimiento de las obligaciones por negligencia.
  • Solicitar el concurso de acreedores voluntario.
  • Liquidar patrimonio.

Pero aún queda más beneficio de solicitar el concurso voluntario. El BEPI (beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho) es el mayor beneficio de la Ley de Segunda Oportunidad, ya que le permite al deudor la oportunidad de una nueva reinserción en la economía española sea persona física o empresa.

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