Cuando sucede un hecho imprevisto y nuestra liquidez mensual se ve afectada, comenzamos a tener dificultades para cumplir con nuestras obligaciones financieras. En estos casos, tomar medidas oportunas es indispensable para evitar el impago.

Si tienes toda la intención de pagar, pero no cuentas con dinero suficiente, saber cómo negociar deudas puede ser la mejor carta bajo la manga. Sigue leyendo y aprenderás todo lo referente a la negociación de deudas.

Negociar deudas ¿en qué consiste?

La negociación de deudas es una operación cada vez más necesaria pero también muy útil. Se trata de un conjunto de acciones extrajudiciales mediante las cuales el deudor de una obligación financiera pone a su acreedor en conocimiento de que tiene el interés de pagar, pero no cuenta con los medios suficientes para hacerlo.

Negociar deudas resulta conveniente cuando por razones imprevistas una persona ve mermados sus ingresos y por ende se le dificulta cumplir con todas las cuotas mensuales. Se trata entonces de una solución para problemas de liquidez. Su principal propósito es evitar el impago.

Aun cuando las obligaciones financieras deben ser cumplidas de la misma forma en que fueron pactadas, al ser una transacción de derecho privado las partes tienen la total potestad de negociar nuevas formas de cumplimiento.

La mayoría de los deudores se cohíben de participar a sus acreedores la intención de negociar. Sin embargo, se trata de una alternativa que conviene a ambas partes, por lo que vale la pena intentarlo. Además, son múltiples los beneficios que se pueden alcanzar.

Ventajas e inconvenientes de negociar deudas

cómo negociar deudas

Como cualquier operación financiera, negociar deudas tiene sus pros y contras, los cuales deberán ser evaluados con anticipación para determinar si se trata o no de la alternativa correcta para cada caso.

Ventajas

  • Puedes lograr que tus cuotas bajen al punto de poder cubrirlas con tus ingresos mensuales.
  • Pueden pactar alternativas de pago como: reunificación, refinanciación y reestructuración (explicaremos cada una más adelante).
  • Podrás mantenerte solvente, evitando el impago.
  • Evitarás que te inscriban en ficheros de morosos como ASNEF.

Inconvenientes

  • Para que la negociación sea exitosa se recomienda el respaldo de un equipo experto, y esto puede acarrear gastos adicionales.
  • La efectividad de la negociación siempre va a depender de si tu acreedor está dispuesto a negociar.

¿Qué deudas se pueden negociar?

Una de las dudas más frecuentes en torno a la negociación es si todas las deudas se pueden negociar. Por fortuna la respuesta es afirmativa. Sí, todas las deudas pueden ser objeto de negociación, incluso si se trata de una hipoteca.

Recuerda que todo lo que el banco o entidad financiera desea es recuperar su crédito. A ninguna de las partes conviene el impago, así que no temas en proponer la negociación.

¿Cuándo negociar una deuda?

Cuando intentamos negociar deudas el momento es esencial. Recuerda que se trata de una alternativa que busca evitar el impago, no remediarlo. Por lo que lo ideal es que propongas la negociación antes de caer en insolvencia. De esta forma, le haces saber a tu acreedor que estás en disposición de pagar, pero tus circunstancias te dificultan hacerlo bajo las mismas condiciones contractuales.

Si esperas demasiado e intentas la negociación después de vencidas algunas cuotas, muy probablemente te encuentres ya inscrito en un fichero de morosos, y así tus posibilidades de negociación se verán limitadas.

Lo recomendable es que, apenas detectes que se te dificulta el pago de las cuotas, corras al banco o entidad financiera y comuniques tu situación al departamento correspondiente.

Dos opciones para negociar deudas: Eliminarla o cambiar sus condiciones

cómo negociar deudas

Como mencionamos antes, principal objetivo de negociar deudas es evitar el impago. Esto se puede lograr, en esencia, a través de dos diferentes acciones: eliminar la deuda y cambiar sus condiciones.

Eliminar la deuda

Esta es tal vez la opción menos preferida de las entidades financieras. De hecho, muy pocas estarán dispuestas a su aplicación, sin embargo, vale la pena proponerla.

La eliminación de la deuda procede cuando el deudor ya se encuentra en estado de insolvencia por haber dejado de pagar una o más cuotas del crédito. Lo que se busca es ofrecer el cumplimiento de la obligación por un medio distinto al pactado.

Es decir, si se tiene un patrimonio suficiente pero no se tiene liquidez, puedes ofrecer un bien como un vehículo o un inmueble como forma de pago. Si el bien ofrecido en pago cuenta con un valor suficiente, la deuda quedará saldada, si no, al menos podrá representar un abono al capital.

Cambiar condiciones de la deuda

Esta es la opción más efectiva y es aplicable para aquellos deudores que no han caído en insolvencia, pero que anticipan su incapacidad para pagar sus deudas en un futuro cercano. Es la forma más diligente de negociar deudas.

Esta opción generalmente consiste en alargar el plazo de amortización y bajar las cuotas mensuales. Se trata de una operación totalmente factible y, con la asesoría adecuada, tiene buenas probabilidades de éxito.

Condiciones de una deuda que se pueden negociar

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En principio, todas las condiciones de una deuda son negociables. Sin embargo, cuando se trata de evitar el impago, algunas cláusulas son las primeras a negociar, estas pueden consistir en:

Negociar cuotas y plazos de amortización

Como mencionamos antes, los problemas de liquidez a fin de mes suelen solventarse negociando el plazo de amortización y las cuotas mensuales.

Estas condiciones son las más negociadas y resultan bastante convenientes. Se trata de alargar el lapso en que deberás devolver el dinero (plazo de amortización) a cambio de bajar la cuota mensual. Esto significa que pasarás más tiempo pagando, pero al mismo tiempo serás capaz de cubrir la cuota a final del mes.

Alargar el plazo de amortización puede sonar tortuoso, porque significará comprometerte a pagar durante más tiempo, esto a su vez se traduce en pagar más dinero en intereses. Pero si lo vemos como una alternativa para evitar el impago y los terribles ficheros de morosos, empieza a verse como una opción más atractiva.

Negociar carencia de capital

Si consideras que la falta de liquidez se debe a circunstancias transitorias, puedes negociar una carencia de capital. Se trata de una operación mediante la cual el deudor solicita al acreedor el beneficio de pagar, durante un tiempo determinado, solo lo correspondiente a los intereses, sin abonar al capital.

Pagar mensualmente solo el porcentaje de intereses hará que la cuota baje en gran porcentaje durante el tiempo acordado. Esto te permitirá ganar algo de tiempo mientras mejora tu situación económica.

Negociar la inclusión de fiadores

Otra alternativa de negociación de deudas es la de incluir un fiador a tu crédito. De esta forma ofreces al banco un nuevo patrimonio para respaldar tu deuda. Dándole a la entidad la certeza de que, si tú no puedes pagar las cuotas, otra persona se encargará.

Consejos para poner en práctica al momento de negociar tus deudas

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Negociar deudas con un banco o entidad financiera puede ser tu última oportunidad para continuar solvente. Por lo tanto, deberás hacerlo de la mejor forma posible para así aprovechar la oportunidad y conseguir buenos resultados. Es por esto que te aconsejamos hacer los siguiente:

Conoce tu deuda

Para negociar tu deuda antes debes conocerla. Con esto nos referimos a informarte sobre su cuantía, estado y naturaleza. Deberás recopilar todos los documentos referentes al crédito, desde el contrato hasta todos los recibos de pago.

Vuelve a leer todas las cláusulas contractuales y verifica si hay alguna a la que le puedas sacar mayor provecho. Conoce las comisiones a las que podrías estar sujeto y anticipa si serías o no capaz de pagarlas.

Además de conocer tu deuda, es importante saber también cuál es el estado general de tus finanzas. Si es que acaso posees otras deudas y cuál es tu capacidad de endeudamiento actual. De esta forma te asegurarás de proponer una alternativa que será viable en el futuro.

Evalúa un plan de pagos

Un plan de pagos no solo es favorable para personas con problemas de liquidez, se trata de un método que todos los deudores deberíamos aplicar.

Esto consiste en calcular tus gastos mensuales y jerarquizarlos. Verificar cuáles de estos son esenciales y cuáles no. Realizar los recortes necesarios y luego comenzar a pagar de forma ordenada.

Con un plan de pago las primeras deudas en ser solventadas serían siempre las que están próximas a vencer, seguidas por aquellas con menores cuantías para incrementar la liquidez a fin de mes.

Haz que tu propuesta sea realista

La negociación será propuesta por ti, por lo que serás tú quien deberá presentar un plan que se adapte a tus capacidades y que a su vez satisfaga las expectativas del acreedor.

No se trata de una tarea sencilla pero sí esencial. Deberás preparar un documento en el que expliques con detalle cuál es tu situación financiera, con qué recursos cuentas y cuáles son las condiciones bajo las que serías capaz de pagar el crédito.

En la propuesta puedes incluir varias alternativas para pagar, puedes proponer la reunificación, refinanciación o simplemente un plazo de amortización más largo. Lo importante es que tu propuesta sea realista y te mantengas abierto a los cambios en caso de que solo sea aceptada parcialmente.

Protege tu acuerdo

Terminadas las negociaciones deberás asegurarte de que el acuerdo al que hayas llegado con tu acreedor, haya quedado por escrito. De esta forma tendrás un documento que respaldará las nuevas condiciones acordadas.

Esto te evitará malos ratos más adelante, pues estarás seguro de que se ha fijado con claridad lo negociado y ninguna de las partes ha incurrido en error.

Con este documento podrás defender tus nuevas condiciones en caso de que el acreedor intente exigir, posteriormente, alguna de las condiciones anteriores.

Alternativas de pago

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Arriba te decíamos lo importante que es presentar una propuesta de pago variada, que contenga múltiples alternativas de pago. Para ello, es necesario que conozcas en qué consiste cada una de ellas. A saber:

Reunificación de deudas

La reunificación de deudas es una operación financiera que consiste en concentrar, en un solo crédito, todas las deudas pendientes de una persona.

Se trata entonces de solicitar a tu acreedor (o uno distinto) un nuevo crédito, cuya cuantía será calculada en base a todas las deudas que tengas por pagar. Este nuevo crédito se usará para pagar aquellas deudas pendientes y así extinguirlas.

De esta forma el nuevo crédito de reunificación pasará a ser tu única deuda pendiente, la cual convenientemente contará con un plazo de amortización más largo y cuotas mensuales más bajas. Así te aseguras de que serás capaz de cubrirlas a final de mes y evitarás el impago. Esta es la opción más conveniente para personas que poseen múltiples deudas.

Refinanciación de deudas

La refinanciación es otra alternativa de pago que consiste en contraer un nuevo contrato de crédito con tu acreedor. Este nuevo contrato extinguirá el anterior y se entenderá como un crédito totalmente distinto.

Lo que se busca con la refinanciación es acceder a nuevas condiciones contractuales que no estaban disponibles en el momento en que contratamos por primera vez.

Alguna de las condiciones que puedes adquirir con esta modalidad son intereses más bajos. Esta opción es recomendable para personas que tienen una sola deuda importante.

Reestructuración de deudas

También recomendable para personas con una sola deuda, la reestructuración es una alternativa de pago que consiste en cambiar una o más condiciones de un crédito. A diferencia de la refinanciación, la reestructuración no extingue el crédito anterior ni da nacimiento a uno nuevo.

En este caso lo que el deudor propone es el pago, pero con condiciones distintas a las originalmente pactadas. Algunas de las condiciones que puede convenir cambiar son el plazo de amortización, la cuota mensual y el tipo de interés.

¿Necesitas ayuda?

Ya hemos mencionado que negociar deudas puede ser tu última alternativa para mantener tu solvencia. De ahí que sea tan importante hacerlo de forma correcta.

En este sentido, si te sientes confiado de hacerlo por tus propios medios, si posees conocimientos legales y/o financiero, nadie mejor que tú para cuidar tus intereses.

Ahora bien, para aquellas personas que no poseen conocimientos profundos sobre temas financieros y legales, lo más recomendable es buscar el respaldo de un equipo profesional.

En Adiós Ficheros contamos con un grupo de profesionales del derecho especializados en trámites y reclamaciones bancarias. De esta forma ofrecemos a nuestros clientes una atención dirigida a buscar soluciones que se adapten a cada caso.

Nos encargaremos de analizar tu estado financiero y cuál es realmente la naturaleza contractual de tu deuda. Así, seremos nosotros quienes evaluaremos la viabilidad de la negociación y diseñaremos la propuesta que más te conviene.

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