Las tarjetas de crédito son una forma de financiamiento de fácil acceso y ésta es su mayor ventaja, pero puede también convertirse en su mayor riesgo. Mientras más fácil nos resulta usarla, más deudas solemos acumular y, si no logramos pagar la deuda, terminamos preguntándonos: ¿puedo negociar deudas de mi tarjeta de crédito?

Es fácil adelantarte que sí, negociar la deuda de una tarjeta de crédito es posible. El problema está en saber qué negociar, cómo y cuándo. Pues la idea es lograr condiciones que nos sean un verdadero beneficio y no terminar más endeudados que antes.

Negociar deudas

Negociar una deuda consiste en proponer al acreedor de la misma un cambio en una o más condiciones del préstamo. Dicho cambio tiene como finalidad hacer más cómodo el pago de la deuda, de manera que el deudor comunica su intención de cumplir con su obligación, pero bajo condiciones que se adapten mejor a su situación financiera actual.

Se trata de una operación financiera más común de lo que se cree.

Muchas personas se abstienen a negociar sus deudas por temor a la negativa por parte del bando. Cuando la verdad es que la mayoría de las entidades financieras están dispuestas a negociar nuevas condiciones cuando el deudor cumple con los requisitos para ello.

Como acreedores, los bancos y entidades financieras tienen un solo objetivo: recuperar el capital prestado. Por lo tanto, cuando un deudor diligente comunica de forma oportuna que tiene dificultades para pagar, al acreedor le conviene acordar condiciones que hagan posible ese pago. Pues de lo contrario, el deudor podría insolventarse. Esta última es una situación que no beneficia a ningún acreedor, pues para recuperar su dinero tendría que iniciar acciones legales que no solo cuestan dinero sino también bastante tiempo.

Es por esto que, si tienes problemas para pagar la deuda de tu tarjeta de crédito o cualquier otro tipo de préstamo, lo más recomendable es intentar, en primera instancia, una negociación con tu acreedor.

¿Cuándo negociar la deuda de una tarjeta de crédito?

puedo negociar deudas de mi tarjeta de crédito

Para negociar una deuda, sea de tarjeta de crédito o de cualquier otro tipo de préstamo, uno de los factores más importantes es el momento.

La mayoría de los deudores cometen el error de aplazar la negociación hasta el momento en que ya se encuentran insolventes. Esto lo único que hace es limitar enormemente las posibilidades de éxito de la negociación.

El momento ideal para negociar deudas de tarjetas de crédito es cuando aún te encuentras al día con los pagos. Deberás entonces estar atento a las señales de una insolvencia inminente, entre las que se encuentran:

  • Terminas cada mes con menos liquidez.
  • Has quitado dinero prestado para pagar otra deuda.
  • Has tenido que usar las tarjetas de crédito para comprar comida o satisfacer necesidades básicas.
  • Tus deudas aumentan en vez de bajar.

Ante la aparición de cualquiera de estas señales, deberás acudir de inmediato a tu acreedor para negociar las condiciones de la deuda.

Si, en cambio, dejas pasar el tiempo y te atrasas en los pagos, o peor aún, eres inscrito en un fichero de morosos; lo más probable es que el acreedor no acceda a negociar tu deuda. La mayoría de los bancos y entidades financieras tradicionales no negocian ni financian con personas morosas. En consecuencia, lo ideal es negociar tan pronto como empiezan las dificultades para pagar.

Consejos para negociar deudas de tarjetas de crédito

Infórmate

Lo primero que debes hacer para iniciar la negociación de tu deuda, es recopilar toda la información referente a la misma. Es decir, deberás averiguar cuál es con exactitud el estatus actual de tu tarjeta. Para ello, deberás asegurarte de averiguar:

  • El monto.
  • El capital y los intereses de la deuda.
  • Las tasas de interés de tu deuda.
  • Comisiones y servicios.
  • Fechas y plazos de pago.

Evalúa tu situación financiera

En segundo lugar, deberás analizar cuál es tu verdadera situación financiera actual. Para ello, debes calcular cuáles son tus ingresos netos mensuales y cuál es tu capacidad de endeudamiento.

Lo ideal es empezar por restar a tus ingresos todos los gastos de necesidades básicas como comida, transporte, vivienda, estudios, entre otros. Asimismo, deberás identificar todos los gastos innecesarios que pueden ser objeto de recorte.

Cuando hayas hecho todas las restas necesarias, tendrás un remanente que representará tu capacidad de endeudamiento. Será en base a este monto que deberás diseñar una propuesta de plan de pagos para presentar a tu acreedor.

Prepara una propuesta

Cuando conozcas con detalle tu capacidad de endeudamiento y el estatus de tu deuda, podrás diseñar una propuesta de plan de pagos. Esto es, una forma de anticipar a tu acreedor bajo qué condiciones serías capaz de pagar tu deuda.

En esta propuesta puedes ofrecer diferentes formas de salir de la deuda. Estas pueden consistir en una reestructuración, consolidación, congelamiento, o incluso, en la aplicación de quitas.

La propuesta de plan de pagos será analizada por el acreedor, quien podrá aceptarla, rechazarla o modificarla parcialmente.

Opciones para salir de deudas de tarjetas de crédito

puedo negociar deudas de mi tarjeta de crédito

Cuando negocias la deuda de una tarjeta de crédito, puedes lograr cualquiera de los siguientes posibles escenarios:

Congelar la deuda

Este es probablemente el escenario más favorable. Suele ser ofrecido por los acreedores a sus clientes más leales y con excelente historial crediticio. Consiste en congelar el monto de la deuda, cancelando sus intereses para que esta no siga creciendo.

En este caso se le permite al deudor pagar la deuda congelada a plazos mensuales. Es importante que verifiques que el monto a pagar cada mes no supere tu capacidad de pago. De lo contrario, terminarás con más problemas de liquidez.

Congelar con pago anticipado

Otro posible escenario es congelar la deuda pero con un pago anticipado. Igual que en la opción anterior, se detiene el curso de los intereses para que la deuda deje de crecer. De esta forma se obtiene un monto neto a pagar, el cual podrá ser abonado en plazos mensuales. La diferencia es que, en este caso, el acreedor puede exigir que hagas un pago anticipado, el cual será restado del monto total de la deuda. El resto podrás seguir pagándolo de acuerdo a los plazos convenidos.

Consolidar tarjetas

Cuando se tienen varias tarjetas de crédito, una forma de hacer los pagos más cómodos es consolidando todas estas deudas en una sola tarjeta. Esto se hace a través de la transferencia de saldos. La idea es transferir la deuda de todas las tarjetas hacia la que tiene mejor tasa de interés. De esta forma, no solo simplificas el pago acumulándolo en una sola cuota, sino que además, puedes ahorrar dinero en intereses.

Para consolidar la deuda de tus tarjetas de crédito primero debes averiguar si tu banco o entidad financiera ofrece este producto y cuáles son las comisiones por la transferencia de saldos. Esta operación puede también hacerse con bancos diferentes.

Lo más recomendable en estos casos es cancelar de inmediato las tarjetas cuyas deudas fueron consolidadas. De esta forma evitas volver a endeudarte excesivamente.

Reestructurar la deuda

Otra opción que puedes negociar con tu banco es la reestructuración de tu deuda. Esto consiste en cambiar una o más condiciones para tu beneficio.

La reestructuración suele consistir en cambiar el plazo de pago por uno más amplio, de esta forma se consigue disminuir considerablemente el monto de la cuota mensual.

Otra forma de reestructurar la deuda es bajando los intereses. Para ello, puedes incrementar el monto a pagar cada mes, al mismo tiempo que acortas el plazo.

Solicitar Quita

Las quitas son condonaciones parciales de la deuda. Es decir, el banco eliminará una parte de tu deuda, reduciendo considerablemente el monto total a pagar. Esta es una opción que solo es recomendada cuando ya no existen otras formas de negociar, y cuando has verificado que de verdad no tienes posibilidades de pagar toda la deuda.

Para ser candidato a una quita, es necesario probar que el impago es irremediable, y que se ha prolongado ya por varios meses seguidos. Además, deberás probar ser un deudor diligente con intenciones de pagar.

El inconveniente de las quitas es que manchan tu historial crediticio. A pesar de que liquidas tu deuda, quedará registrado que al final no pagaste completo y esto limitará tus posibilidades futuras de adquirir nuevos financiamientos.

Ley de Segunda Oportunidad

Como explicamos antes, el momento oportuno para negociar deudas es cuando aun te encuentras solvente. Ahora bien, cuando ya te encuentras inscrito en un fichero de morosos tus opciones son mucho más escasas. Es en estos casos, o cuando no tienes suficiente patrimonio para pagar, que puedes optar por acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad.

Esta ley permite iniciar otra fase de negociación extrajudicial con tus acreedores, pero su mayor beneficio se configura cuando estas negociaciones son infructuosas y logras el beneficio de exoneración.

Con la Ley de Segunda Oportunidad puedes salir de las deudas de tarjetas de crédito, incluso si no tienes dinero para pagar bajo ninguna condición. Eso sí, para lograrlo deberás cumplir con una serie de pasos y requisitos, entre los que se encuentra el concurso de acreedores que liquidará tu patrimonio.

¿Necesitas ayuda?

Negociar deudas de tarjetas de crédito puede ser un proceso difícil, sobre todo cuando no sabes todo lo que implica. Es por esto que si deseas el respaldo de un equipo profesional, en Adiós Ficheros podemos darte la asesoría que necesitas. De la mano de nuestro equipo de expertos en Derecho Bancario y Finanzas, estamos preparados para recibir tu consulta y guiarte en tu proceso de negociación.

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